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Archive for the ‘BCN-Modernista’ Category

La Casa Macaya como tantas otras casas modernistas que son conocidas por el nombre del empresario que las encargó ( Milá,Batlló,Vicens,Amatller..etc) fue un proyecto del rico industrial y empresario, Román Macaya Gibert, que encargó en 1898 una residencia familiar a Josep Puig y Cadafalch,uno de los los últimos arquitectos catalanes de renombre. Los trabajos de construcción finalizaron en 1900, siendo uno de las primeros edificios del Paseo de san Juan.

Puig  y Cadafalch llevó a cabo diferentes trabajos residenciales para la consolidada clase burguesa catalana de comerciantes e industriales, que se inspiraban en precedentes históricos y vernaculares, y que se enmarcaban expresamente dentro del estilo predominante del momento: el modernismo (optimista). La casa Macaya es un ejemplo claro del modernismo ecléctico que evoca ejemplos del gótico civil del siglo XV y XVI y detalles de la casa solariega catalana de finales del siglo XIX. Esta composición ecléctica de estilos responde a la voluntad nacionalista de Puig, de fijar las bases de una nueva arquitectura catalana.

 

Casa-Macaya-abre-puertas-Barcelona                           (Foto: Barcelona en Horas de Oficina)
La Casa Macaya ofrece muchas coincidencias arquitectónicas con otras casas de Cadafalch. De la casa Garí de Argentona, toma el programa y los esgrafiados. De la casa Coll y Regás encontramos reminiscencias en la aplicación de baldosas de cerámica azul y naranja al coronamiento de la tribuna de planta primera y el uso de horquillas canopiales (fachada al Paseo de San Juan). Con la casa Amatller, construida al Paseo de Gracia simultáneamente a la casa Macaya, comparte diferentes aspectos. En primer lugar la composición de la fachada, asimétrica y policroma, organizada singularmente según una relación de vacíos (las aperturas) y plenos (las cerraduras ciegas) dimensionados según la naturaleza funcional de cada aposento. La ornamentación de la fachada en dos casos (en un grado menor en la casa Macaya), presenta trabajos escultóricos en piedra y cerámica vitrificada, y serigrafía de colores, muestra motivos vegetales y geométricos. La ornamentación de Puig y Cadafalch presenta numerosas  alegorias textiles que se pueden interpretar como una influencia familiar explicable por el hecho de ser hijo de fabricantes de puntas, tules y puntillas.

En la casa Macaya destaca la suavidad cromática del estuco blanco que contrasta con los enmarcados de piedra que sobresalen ligeramente y los tonos ocres de los esgrafiados que rodean las aperturas, solución frecuente al barroco catalán. La planta baja y concretamente el acceso principal (desdoblado en dos puertas) simbolizan la conexión de la casa con la ciudad. En la puerta principal de la casa Macaya, atraen la atención del peatón las ménsulas del arco rebajado, con una referencia al contraste entre el dinamismo de un ciclista y la calma de un campesino a caballo de un asno. En el vestíbulo de la casa Macaya, a diferencia de la casa Amatller, los grandes arcos de piedra se sustituyen por apoyos prismáticos de ladrillo que antes de finalizar en un pequeña arcuación, se coronan con dos ménsulas de piedra.

Hall_columnas                            (Foto: Barcelona en Horas de Oficina)
En la Casa Macaya es importando el uso del ladrillo (hay que recordar que la tonalidad rosada de este material dejado a la vista es la que da nombre a la primera etapa del arquitecto). Por una parte hay que destacar la utilización del ladrillo revestido para la construcción de muros, arcos, y la definición de las ventanas con adelanto de hiladas en falso arco mitral, y por otra, las vueltas catalanas decoradas del vestíbulo El uso del ladrillo responde a la voluntad de usar un material regional comprometido con el pasado, y que se deja visto simbolizando que no se quiere engañar ni disimular, y con el objetivo de proclamar la verdad y su belleza. El ladrillo por si mismo aporta calidez y la sensualidad directa de la tierra.


  El 1894 Puig y Cadafalch estableció relación con Eusebi Arnau, quien sería su escultor predilecto y también colaborador de Domenech y Montaner. El trabajo escultural en piedra de la fachada al Paseo de San Juan de la casa Macaya es obra de Eusebi Arnau y Alfons Juyol, y se concentra en el piso principal (en la tribuna y el balcón con piezas incrustadas de cerámica vitrificada verde) y en los marcos y columnas de las ventanas de toda la fachada. Los temas ornamentales escogidos son principalmente geométricos y vegetales como en los esgrafiados de Joan Paraíso y Figueres, de tonalidad amarillenta en la fachada principal, y rojiza en el patio central y el vestíbulo de planta baja.

 

escalera                             (Foto: Barcelona en Horas de Oficina)

Siguiendo esa típica estructura medieval, las habitaciones principales estaban distribuidas alrededor de un gran patio central, y a las que se accedía a través de una escalera que partía del patio, junto al cual estaban las caballerizas y el jardín posterior. En la parte superior, según las fotografías que nos mostraron, se construyó la característica galería aireada, con las que se solían finalizar los edificios medievales, y que servía para mantener el grano a resguardo de las inclemencias del tiempo y de los posibles roedores.

A pesar de esa similitud con los palacios medievales y la austeridad de las fachadas, estucadas en blanco, no faltan abundantes elementos arquitectónicos y decorativos propios del modernismo, que dejan constancia de los trabajos realizados por los ejércitos de artesanos que acostumbraban a intervenir durante las construcciones. Destaca la escalera exterior cubierta y muy ornamentada, diferentes motivos florales y alegóricos, elementos clásicos y arabescos en columnas y capiteles, esgrafiados, trabajos de forja en ventanas y balcones y, sobre todo, la presencia de una gran tribuna corrida en el primer piso, abierta al exterior y desde donde se podía ver y ser visto.

Otro elemento característico de las construcciones modernistas de la Barcelona burguesa, y que también podemos ver perfectamente reflejado en la construcción de la Casa Macaya, es la tendencia de reservar la planta principal del edificio a la vivienda de la familia propietaria, y destinar el resto del edificio a pisos de alquiler, a los que se podía acceder desde una escalera diferente a la de los propietarios.

La planta principal conserva muy pocos elementos de la distribución y la decoración original, pero no por ello deja de transmitir la elegancia y la distinción que seguro que tuvo durante los cerca de catorce años en que la habitó la familia Macaya.

figura                                (Foto: Barcelona en Horas de Oficina)

Resulta ser que  Josep Puig y Cadafalch simultaneó la construcción del edificio con el de la Casa Amatller, y para poder desplazarse y controlar el desarrollo de ambas obras, solía usar una bicicleta. Frente a la puerta principal de acceso al edificio, se puede observar los relieves en piedra que hay en la parte superior izquierda. Se puede ver  a un ciclista esculpido, que no es otro que Puig y Cadafalch.

Los alicatados vitrificados son obra del arquitecto Antoni Gallissá, colaborador cercano de Puig que diseñó diferentes piezas para la firma Pujol y Bausís. La forja, presente tanto en el exterior como en el interior (vestíbulo y patio central), fue obra de Esteve Andorrano y Manuel Ballarín, y la pintura en el interior, fue obra de Marcelino Gelabert. Los oficios fueron la excusa perfecta para incluir en numerosos casos símbolos del patriotismo catalán reforzando la voluntad Puig y Cadafalch que entendía el arte de estas casas “siempre como un arte nacional salido de la propia tierra”.

Román Macaya vivió en la Casa Macaya durante doce años compartiendo la residencia con la familia de su hermano Alfonso que habitaba uno de los pisos destinados a alquiler.La casa fue vendida en 1914, a Juan Vilella Estivill, un empresario de Reus.que vivió con su familia hasta el año de su muerte (1925). Estivill dejó la casa en herencia a tres hijos que vivieron hasta que fue ocupada durante la guerra civil en 1936.

patio                           (Foto: Barcelona en Horas de Oficina)

Tras haber sido usada como prisión durante la Guerra Civil y sufrir muchos desperfectos en el año 1947 se la revendió a la Caixa de Pensiones que adquirió la casa y la transformó en el Instituto Educativo de Sordomudos y Ciegos inaugurado el enero de 1949. La casa también acogió durante aquellos años una de las oficinas de la famosa revista Braille, y la capilla de la nueva parroquia de Sant Francesc de Sales. El año 1979, la casa se convirtió en Centro Cultural hasta el año 1991, fecha en la cual se convirtió en la sede de la Fundación “la Caixa” hasta el 2002, fijando los fundamentos del futuro del Caixaforum de Barcelona situado en otro edificio de Josep Puig y Cadafalch (la antigua fábrica textil de Casaramona emplazada a los pies de Montjuic).
Como Centro cultural, hay que destacar la gran cantidad y calidad de exposiciones que se llevaron a cabo durante los años en los que permaneció abierto (1991-2002). Las temáticas expuestas abarcaron desde  la pintura, la escultura, la fotografía, la arquitectura, la literatura, la ciencia y filosofía. Años más tarde, una vez  inaugurado el Caixaforum,la casa Macaya se convirtió en Museo de la Ciencia, mientras el Cosmocaixa acababa de ultimar su reforma en la sede del Tibidabo. En última instancia, y después de haber sido cerrado durante diez años, la Casa Macaya ha reemprendido su vocación social transformándose en un centro que fundamenta su razón de ser en la promoción del diálogo entre sectores sociales, y donde la sostenibilidad, en todos sus sentidos, ocupa una posición central.

 

Fuentes:  Grupo Practica el Macaya, Barcelona en Horas de Oficina

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Las famosos farolas del Paseo de Gracia de Barcelona, que mucha gente atribuyen a Gaudí son obra del arquitecto Pere Falqués i Urpí.

Estas farolas que fueron colocadas en 1906, son rotundas y multifuncionales y proporcionan a la vez alumbrado urbano y peatonal y sirven de reposo al viandante .Los materiales adecuadamente combinados son la piedra y la forja, con preciosistas combinaciones de trencadís, bien recubiertas con apliques metálicos.Estas no pasan desapercibidas, siendo por sí mismas un elemento escultórico además de servir para la función de iluminar para lo que fueron diseñadas.


Estas farolas compuestas por casi treinta bancos con sus correspondientes luces para aceras y calzada, son unas piezas de mobiliario urbano que se han convertido por su diseño y funcionalidad en uno de los elementos más fotografiados de la ciudad.

Falqués derrochó imaginación y gracia en su diseño. Se inicia con un banco redondeado recubierto por fragmentos de baldosa, el conocido trencadís gaudiniano que colabora a su limpieza y brillo, ya que al no precisar pintura evita que los asientos se descascarillen y sólo con ayuda de la lluvia suelen mantenerse en bastante buenas condiciones.

En su único brazo que curva sobre la vía, al que alguien denominó un golpe de látigo, éste imita al nervio de una pérgola sobre el que trepara una enredadera de hojas similares a las de una parra, a la que se unen otras de palma e hileras de cruces ensanchadas. Está la corona de los reyes de Aragón y el escudo de Barcelona sobre el que aparece el conocido murciélago, símbolo de fortuna del rey Jaime I desde que conquistara Valencia y que aquí ha sobrevivido a su eliminación de las calles barcelonesas.

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La cooperativa obrera de la Fraternidad se fundó como tal el 1 de diciembre de 1879 siendo una de las cooperativas más antiguas de Cataluña .
El edificio de estilo modernista fue obra de Francesc Guardia, discípulo de Luis Doménech Montaner.

Después de diferentes ubicaciones, se trasladó definitivamente a su actual emplazamiento en la calle Santa Clara, número 8-12 .

Se decidió reformar la construcción original y Francesc Guardia Vial construyó el edificio actual que se convirtió en una de las construcciones modernistas más destacadas del barrio. La fachada se hizó con maón vista. La fachada de la tienda era de vidrio enmarcada por columnas dóricas, sobre las cuales destacaba un balcón soportado por carteles de maón.
El edificio se pensó para dar diferentes servicios a los socios,como la tienda de venta en la planta baja o una gran sala de actos en el primer piso, y también contenia una biblioteca, salas de reuniones y un café.

En la fachada principal, entre dos figuras femeninas,también puede verse dos manos entrelazadas dentro de un triángulo.Esta posición de las dos manos forman el saludo masónico en el primer grado de aprendiz.

La cooperativa funcionó hasta el año 1974. Posteriormente el local pasó a ser una oficina de La Caixa, mientras que el resto de planta se fue degradando poco a poco. En 2001 se recuperó como biblioteca pública para el barrio y se encargó la rehabilitación al arquitecto Josep Maria Rovira.

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Antoni Gaudí es internacionalmente conocido como gran arquitecto modernista,pero son pocos los que conocen que uno de los primeros trabajos de Gaudí fue diseñar unas farolas que todavía hoy,aunque pasen desapercibidas, pueden verse en las calles de Barcelona.

En 1878 Gaudí tras haber recibido el encargo del ayuntamiento de Barcelona, diseñó lo que sería uno de sus primeros trabajos,unas farolas para las calles barcelonesas.

Gaudí diseñó dos modelos, uno de tres brazos y otro de seis, que fueron colocados en pla de Palau (frente al Gobierno Civil) y en la Plaza Real, respectivamente. Actualmente aún se pueden observar y realizan la función para la cual fueron creadas.

Las farolas fueron inauguradas en las fiestas de la Mercé de 1879. Hechas de hierro colado, con base de mármol,lo que más destaca de su decoración es la representación del casco alado del dios romano Mercurio, símbolo del comercio y el escudo de la ciudad de Barcelona.

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